Como expresión de una nueva sensibilidad no individualista y egocéntrica

En el campo de las artes visuales, durante más de 500 años en Europa se ha producido una acentuación del individuo a expensas del conjunto. Esta actitud comienza desde el Renacimiento y se revela claramente en “Vidas …” de Vasari. En el período idealista y en el romanticismo, el mito del artista solo es exaltado, contra todos, sufriente y divino. En el arte moderno, el artista se erige como el actor principal sobre el trabajo y el consenso y la comunicación social. El artista en el arte contemporáneo pierde cada vez más la centralidad si no en la fachada, el poder es gradualmente absorbido por críticos, curadores, grandes museos y casas de astas, donde incluso el artista y sus obras viven el flujo irracional y especulativo de los mercados. El individualismo extremo, la competencia, el abuso también destacarán en las artes históricamente juntos: la figura del conductor del música, o el director, o actor, o bailarín famosos están llevándose todo el mérito de la obra colectiva por las cuotas de detección que se aplican solo la mayor porción de inversión.

Al mismo tiempo, ha habido y continúa existiendo, otra línea social y colectiva más popular y subterránea que interpreta las artes como una expresión de un todo para el todo. Al igual que en las “fábricas” históricos medievales y del pre-Renacimiento, los artistas crean y participan para el enriquecimiento mutuo, donde el interés se coloca en la creación de lugares y momentos de belleza y la profundidad en la que ninguno de los “actores” resulta ser el protagonista. Este coro que se expresa cuando el artista, con su técnica y su inspiración, está al servicio de un ideal colectivo desde el que se cruza y superar siempre ha dado lugar a resultados más altos y más noble arte. El arte de la calle, los murales, las intervenciones en los barrios pobres, el colectivo que crean grupos de trabajo a menudo expresan algunas características de la nueva sensibilidad en la que el centro se encuentra el individuo, pero no una comunidad generalizada que despersonaliza. De hecho, el todo cambia y mejora al individuo en un clima de intercambio; en el caso del artista que le permite dar lo mejor a los demás a través de su sensibilidad y su trabajo.

En esta mesa de trabajo queremos realizar y sacar a la luz aquellas experiencias que nos expresan en el arte.

Contacto:
Simone Casu

Promotores:
Desiderio Crea, Alessandro Calizza

Programa:
Proyección de un pequeño documental sobre la creación colectiva de una obra de arte

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