Desde los albores de la historia humana, ha habido innumerables crisis sociales y mentales para que este ser intencional que habita el planeta Tierra pudiera superar todas las dificultades y continuar su evolución.

Cada momento de crisis ha marcado un paso importante, un salto desde la infancia de la humanidad hasta el desarrollo de su futuro y sus posibilidades.

Hoy, todos somos conscientes de que estamos viviendo una crisis de enorme magnitud que, por primera vez en la historia, involucra a toda la sociedad planetaria.

La gente está sometida a la tiranía del capital financiero, que de hecho gobierna el mundo imponiendo a los países políticas a su favor, detrás de la fachada de una democracia ya vacía de significado.

Un sistema económico-financiero monstruoso da prioridad a la speculaciòn y a los beneficios por sobre los derechos humanos y sociales, y provoca el empobrecimiento de amplios sectores de la población, una nueva carrera armamentista para controlar los recursos, un consumismo sin sentido y una crisis medioambiental sin precedentes, que se está acercando rápidamente a un punto sin retorno, amenazando nuestra existencia y despojando a las nuevas generaciones de su futuro.

En este sistema social y de valores violento y que no admite alternativas, el miedo al futuro, la depresión, la violencia interna y la pérdida del sentido de la vida están avanzando en las personas. La diversidad es considerada una amenaza y siguen en aumento la intolerancia y la discriminación entre las poblaciones asustadas.

Todo este sufrimiento es señal de que un sistema social basado en creencias y valores que antes eran generalmente compartidos hoy en día ya no es tolerable.

Como todas las grandes crisis de la historia, ésta también indica que los viejos modelos y creencias ahora se demuestran insuficientes y ya no responden a las necesidades de la nueva humanidad y de una nueva civilización planetaria; indica que se necesita un cambio profundo.

Hoy, en todo lugar de este pequeño planeta, en cada país, en cada rincón oculto de la conciencia humana, hay fuerzas evolutivas trabajando para lograr este cambio.
Fuerzas que a veces actuan al margen, no se las nota pero están trabajando hacia la liberación y la justicia social, hacia la solidaridad y la no violencia, hacia una verdadera democracia y un futuro brillante y reconfortante.

El Foro Humanista quiere ser el punto de encuentro físico de todas esas fuerzas activas, tanto organizaciones como individuos, comprometidas de distintas maneras en la construcción de nuevos modelos y nuevas realidades en todos los campos.

Los cambios necesarios para el nacimiento de un mundo nuevo y mejor sólo pueden producirse mediante la convergencia de miles y miles de organizaciones diferentes y de cientos de millones de personas que se muevan en la misma dirección, creando redes de intercambio y colaboración en las que cada uno aporte su especificidad y diversidad, en la búsqueda de aquello que une y no de lo que divide.

El Foro Humanista Europeo está dirigido a todos aquellos que no creen en la gran mentira del sistema de poder dominante, que ahora muestra claramente los signos de su propio fracaso. Está dirigido a aquellos que creen en la realización de un sueño común. Un sueño que ve a las comunidades de todo el planeta como una sola humanidad con mil diversidades, mil culturas, mil intenciones y mil intentos, para el progreso de todos y para todos, hacia una Nación Humana Universal.

Manifiesto

Estamos en una encrucijada en la que las creencias del pasado y las imágenes del futuro chocan, buscando imponerse unas u otras.

En pocas décadas el planeta se ha mundializado, creando una intercomunicación sin precedentes entre pueblos y culturas y una interpenetración de sus tradiciones, creencias, valores, modos de vida y concepciones del mundo.

Simultáneamente los avances tecnológicos provocan una apertura hacia nuevos horizontes y despiertan aspiraciones que estaban dormidas y que empujan al ser humano a querer ir más allá de lo conocido, más allá de los límites espaciotemporales admitidos.

Las repercusiones de la mundialización ponen en cuestión nuestra mirada e interpretación del mundo. En esta corriente irreversible y acelerada, los que tienen las riendas del poder intentan desviar la mundialización hacia la globalización, es decir, intentan uniformar todo lo que tocan en base al valor del dinero para ponerlo al servicio de sus intereses, destruyendo todas las diferencias socioculturales y provocando un mundo de conflictos, de venganza y de destrucción.

Sin embargo, en este mundo asfixiante comienza a manifestarse, con fuerza, una nueva sensibilidad, la de una humanidad con altura de miras en la que se pueden observar algunos signos que merecen ser investigados y profundizados, a saber: que el ser humano ocupa un lugar central en la sociedad a la vez que protege el medio ambiente y sus especies, que todos los seres humanos deben tener las mismas oportunidades, que nadie puede ser discriminado y que cada persona tiene derecho a rescatar su dimensión existencial, preguntándose legítimamente por el sentido de su vida.

Pero ¿cómo hacer realidad estas aspiraciones en lo concreto? ¿Cómo respetar y valorar el estilo y modo de vida que ha elegido cada uno? ¿Cómo respetar las distintas expresiones culturales? ¿Cómo favorecer la libertad de ideas y de creencias para que puedan expresarse libremente? ¿Cómo otorgar a todos los seres humanos iguales derechos y oportunidades en cuanto a educación, salud y calidad de vida, por ejemplo? ¿Cómo poner las adquisiciones científicas y la tecnología siempre al servicio y para el beneficio de la humanidad? ¿Cómo establecer una nueva metodología social basada en la no-violencia y la no-discriminación?

Sin duda que lo que nos une nos ayudará a responder a estas preguntas.

Conscientes del derrumbe de la sociedad actual y de los nuevos desafíos a los que nos enfrentamos, es bueno que nos imaginemos juntos, hombres, mujeres y organizaciones diversas, ayudándonos solidariamente e investigando sobre los nuevos modelos y paradigmas que necesitamos, construyendo un camino que nos lleve a ese nuevo mundo al que aspiramos: una Nación Humana Universal.

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