MANIFIESTO HUMANISTA PARA EUROPA

27 de noviembre

La Europa de las culturas, la Europa de la diversidad, la Europa solidaria

La Europa de las culturas, la Europa de la diversidad, la Europa solidaria.  Europa no es un pueblo.  Tampoco es una unidad socio-económica cerrada e inmóvil.  Europa no puede acabar siendo un recinto fortificado en sus fronteras.

Los humanistas reconocemos Europa como heredera de los aportes de múltiples pueblos y culturas que se han encontrado en este espacio común, y donde, mezclándose e interactuando, han permitido avanzar y ampliar el horizonte del espíritu humano.

Nuestra historia, es un ir y venir de influencias, de invasiones, de guerras, de momentos de oscurantismo y también de momentos de desarrollo humano y social muy grandes.

Europa invasora y conquistadora, invadida y conquistada. Al tiempo que colonizaba, aprendía de los pueblos a quien pretendía sojuzgar.

Si en Europa se han producido momentos de dolor y sufrimiento, también se han guardado los tesoros del conocimiento, y en sus momentos se ha expandido ese saber y lo ha proyectado hacia el firmamento, dando lugar a la ciencia, al arte y al desarrollo humano.

Caídas y recaídas, y después reconstrucciones, aprendiendo a darnos la mano y dársela al otro.

Y mirándonos a los ojos, hemos progresado, viendo al otro ya no como un enemigo, sino como a un hermano. Y el Sí de los siglos se va uniendo y cobrando  potencia para iluminar nuestros pasos.

Hoy, en la alborada de un nuevo mundo, Europa esta  convergiendo y el Sí latente de sus pueblos se prepara para dar un salto como jamás lo dio en la historia. Pero también el No de los intereses mezquinos, aparece oscureciendo el futuro.

El Sí de los pueblos de Europa apuesta por el futuro abierto y diferente, por lo nuevo y por lo enriquecedor. Por la nueva Europa que está naciendo.

El No de los intereses mezquinos, quiere sojuzgar de nuevo, todo lo amplio y diverso, reduciendo nuestro espacio común, Europa, a un lugar cerrado en donde el estúpido y cruel materialismo, asfixie el vuelo del espíritu humano.

El No apuesta por el poder hegemónico, en manos de unos pocos.

El Sí, apuesta por el mosaico de pueblos y culturas y por una Nación Humana Universal que se va abriendo paso.

Hoy, como en otros tiempos, gentes y pueblos de todos los rincones del planeta están llegando a Europa, conviven y anhelan un futuro común. Han llegado instalándose en estas tierras frías e inhóspitas, de asombrosos hielos y montes nevados, en estas tierras de fértiles valles donde el sol baña los días.

¿Será capaz Europa, en esta encrucijada, de sacar lo mejor de sí misma?, ¿Será capaz de aprender de nuevo?, ¿De unir voluntades y esfuerzos y dar un nuevo salto en su historia?

Los humanistas apostamos por la Europa amplia y diversa,  por la Europa de puertas abiertas, por la Europa que se enriquece y enriquecedora del saber humano, por la Europa que pugna por abrirse paso hacia el futuro, abriendo las puertas del porvenir para todos. Por una Europa desde al Atlántico hasta el Caspio.

Preguntémonos hoy: ¿Quiénes somos?, ¿Qué es Europa?

No somos un producto de marketing

No somos una fuerza fría y calculadora con ansias hegemónicas

No somos una máquina perfecta

No somos la cultura dominante

No somos bárbaros guerreros expoliadores de tesoros y tierras.

Somos un conjunto de pueblos, que hastiados de guerras fratricidas, hemos decidido caminar juntos.

Somos pueblos que nos aventuramos a conocer e invadir otras culturas y la historia nos ha mostrado que es mejor la mano que la espada, el dialogo que la imposición.

Somos la herencia de culturas milenarias.

Somos el pasado, pero también el futuro.

Somos ese pulso humanista que hunde sus raíces en el ayer, y hoy pugna renovadamente por expresarse en el mundo.

Hoy, ante este futuro vibrante que se nos abre en dos caminos, expresamos un compromiso y una aspiración que nos encamina hacia la Nación Humana Universal que está naciendo.

Repudiamos toda forma de violencia, física, económica, racial, religiosa, moral y psicológica.

Repudiamos toda forma cultural que vacíe al ser humano de su esencia y lo convierta en mero objeto.

Nos rebelamos ante la tiranía de este sistema deshumanizante, que más allá de la fantasmagoría triunfal de unos pocos, deja a millones de personas en la miseria social, moral y espiritual.

Reivindicamos la necesidad de luchar por un futuro justo y no-violento, no solamente para nosotros sino para todos los pueblos que habitan, y que llegan a nuestro espacio común.

Reconocemos el fracaso de una civilización fundamentada en la violencia y nos disponemos a construir una nueva civilización humana basada en el principio moral:

Trata  a los demás como quieres que te traten a ti.

Aspiramos a que los pueblos de Europa dediquen sus mejores esfuerzos a favor de los otros pueblos.

Nos comprometemos, hoy, tú y yo, nosotros, a llevar y expresar estas ideas a otros.  Estas ideas, estas palabras, que son también un sentimiento. Un sentimiento que viene desde lo profundo y una sensibilidad que grita fuerte y rotundamente:

Sí a la Europa abierta, A la Europa de las culturas, A la Europa de los nuevos tiempos.

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